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Lorena y Alberto en Santiago

El camino de Lorena y Alberto: de Sevilla y Oviedo a Santiago

Alberto y yo, Lorena, decidimos hacer los caminos por separado y encontrarnos en Santiago. Nos pareció que encontrarnos en la Plaza del Obradoiro tras casi dos semanas de peregrinaje por separado podía ser muy romántico. Yo hice la Vía de la Plata en bicicleta y Alberto el Camino Primitivo a pie.

El peregrinaje de Lorena

Mi camino empezó en Sevilla y afronté 1.007 kilómetros hasta Santiago. A pesar de que empecé en plena ola de calor, fue una gran experiencia. Algunas etapas fueron bastante duras, pero conocí lugares maravilloso y lo supe disfrutar al máximo.

Para evitar las máximas horas de sol, decidí salir todos los días a las 5.30h de la mañana hasta llegar a Galicia. Gracias a esto pude disfrutar de las Perseidas (las Lágrimas de San Lorenzo). Este fenómeno (al igual que la ola de calor) me pilló por sorpresa (Y VAYA SORPRESA…). Fue una de las cosas más bonitas que pude ver, y si a esto le sumo los muchos amaneceres de los que pude disfrutar y los animales salvajes que encontraba a mi paso, todo el conjunto fue una maravilla.

Lorena durante el Camino

Lorena durante el Camino

A pesar de que esta ruta es poco transitada en agosto, encontré algún que otro bicigrino y peregrino, con los que compartí cenas, vinos y muchas risas. El hecho de que fuese en bicicleta no me impidió bañarme en todos los embalses, ríos y charcas que me encontraba a mi paso (gran puntazo a mi favor).

Me gustaría expresar mejor mi experiencia, pero creo que algunas emociones son difíciles de describir. Os animo a coger vuestras alforjas y hacer esta ruta, aunque tiene etapas duras se disfruta mucho. Yo llevo solo un año haciendo bici y este es mi segundo camino en dos ruedas, son cosas que una vez las haces las quieres seguir repitiendo.

El Camino de Alberto

Mi camino empezó en Oviedo e hice 334km a pie hasta Santiago. Por mi parte, he de decir que ha sido una de las mejores experiencias de mi vida. Caminar solo, con la casa a mis espaldas, y sintiendo cómo los bosques escuchaban todos mis pensamientos, increíble.

Fui sin reservar el 100% de las noches porque debía hacer 13 etapas en 12 días. Dependía mucho de mi estado físico y mental de cada día, con lo que eso añadió un poco más de aventura a la experiencia.

Por suerte, y a pesar de las limitaciones de aforo en los albergues, conseguí sitio todas las noches, excepto un día (que siempre recordaré) que tuve que dormir en una ermita. Esa noche fue muy especial. La aldea tenía 30 habitantes, y todos me vieron durante su pequeño paseo al atardecer, incluso estuve conversando con un vecino del pueblo durante horas, hablando de todo, como si fuésemos antiguos amigos.

Más de la mitad de los días anduve solo. ¡Me costaba creer que había más peregrinos! Pero una vez pasado Lugo, empezó a crecer el número de personas que compartían el Camino conmigo. Al final, formamos una gran piña de gente con la que íbamos andando y compartiendo ánimos.

Alberto en el Camino

Alberto en el Camino

El cansancio se hizo protagonista a partir de Melide, donde las rodillas empezaban a rendir cuentas del cansancio y de los impactos las bajadas acumuladas. Para mí, el momento más difícil fue la etapa de O Pedrouzo a Santiago.

En ese momento, noté que mi ritmo bajó considerablemente y me quedé atrás del grupo. Aun así, estuve en compañía de una ya gran amiga que se encontraba en la misma situación que yo. Realizamos la etapa entera los dos solos y entramos juntos a la Plaza del Obradoiro, hombro con hombro mientras la gaita que retumbaba en todas las paredes. El ambiente nos hizo sacar unas lágrimas que siguieron a un abrazo enorme bajo un grito de «¡Lo conseguimos!”.

El reencuentro

Alberto y yo hablábamos cada día y resumidamente nos explicábamos las cosas más destacadas de la etapa. Nos enviábamos la ubicación de donde estábamos y hacíamos una captura de pantalla, así teníamos documentado cómo cada día estábamos más cerca el uno del otro (mucho amor).

Planeamos llegar los dos el viernes al mediodía, y el reencuentro fue ideal. Soltamos muchas lágrimas de emoción por haber conseguido nuestro reto individual, pero también por vernos de nuevo. Como no podía ser de otra manera, él me tenía preparada una Estrella Galicia muy fría cuando llegué. Es el mejor.

Os animamos hacer el Camino de Santiago, el que decidas estará bien. Las experiencias que te llevas son maravillosas y si lo hacéis vais a querer repetir.

Un saludo y buen camino peregrin@s.

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