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Sofía y Carmen con sus amigos en la Plaza del Obradoiro

El Camino de Sofía y Carmen: Madrid, Tuy y Santiago

En agosto de 2018, nosotras, Sofía y Carmen, y seis amigos más decidimos hacer el Camino de Santiago. Lo hicimos en 5 días y elegimos la ruta portuguesa. Salimos de Madrid en tren hasta el pueblo de Tuy y ahí arranco nuestra primera etapa en dirección a Santiago andando.

Éramos un grupo de 8 personas, amigos de la infancia, y tuvimos un montón de experiencias que nos encantó compartir. Alguna de las cosas que más gracia nos hizo es que teníamos que tender la ropa en nuestras mochilas para que se secaran mientras andábamos. Las ampollas son otra de las cosas que nunca olvidaremos. Digamos que fueron bastante memorables.

Alojamiento y comida

Nos alojamos todos los días en los albergues de la Xunta. Al ser estudiantes era la mejor opción para nosotros. A nivel de acondicionamiento estaban bastante bien y el precio es muy barato. El único problema que nos encontramos fue que al haber plazas limitadas y que no admiten reservas hay que salir bastante temprano.

Empezábamos cada etapa sobre las 6 de la mañana y llegábamos al final como a las 11. Cuando llegábamos al albergue dejábamos una de nuestras mochilas en la puerta, para hacer cola, veíamos un poco el pueblo y cuando llegaba la hora de apertura volvíamos a acomodarnos.

El resto del día siempre aprovechábamos para ver el pueblo y comer por la zona. En casi todas las ciudades existe la opción de pedir el menú del peregrino.

Algunas complicaciones y sorpresas

Cuando vas andando a veces te desmotivas, pero siempre hay alguien que se da cuenta y tira de ti. Como éramos ocho personas nos poníamos a cantar, nos contábamos historias para entretenernos y nos animábamos mucho unos a otros.

A algunos nos preocupaba tener que andar tantos kilómetros, porque no todos hacemos el mismo deporte. Pero cada uno va a su ritmo y lo más bonito es amoldarse un poco al resto. Si había que parar porque a alguien le dolía algo pues se paraba. El día que más nos costó fue el cuarto. El cansancio acumulado hizo mella, pero en el albergue hicimos una cadena de masajes para recuperar.

Nuestra experiencia se vio enriquecida porque en agosto eran las fiestas de la mayoría de los pueblos por los que pasábamos. El ambiente era muy bueno. Eso sí, cuando salíamos a las 6 a caminar, el resto del mundo volvía de fiesta y todos nos deseaban un buen camino. Fue una experiencia increíble que seguramente todos queremos repetir y repetiremos.

Un saludo, peregrinos.

Sofía y Carmen

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