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Iglesia de San Salvador de Vilar de Donas en Palas de Rei

El Camino francés 29: de Palas de Rei a Arzúa

Para los peregrinos que inician el Camino de Santiago en Saint Jean Pied de Port, esta es su etapa número veintinueve. Un recorrido de veintiocho coma ocho kilómetros que se incia en Palas de Rei y traspasa los límites de Lugo para adentrarse en A Coruña.

La jornada es la más larga en tierras gallegas y se caracteriza por numerosas rampas exigentes. Un trazado “rompepiernas” que se intensifica al final de la etapa. Tan solo dos jornadas más separan al peregrino de Santiago de Compostela, que se encuentra a sesenta y ocho kilómetros.

Palas de Rei

El origen de Palas de Rei está muy ligado a la historia castrense, como atestiguan numerosos restos arqueológico. Se cree que el nombre de la villa procede de Pallatium Regis, palacio real, ya que fue residencia del monarca visigodo Witiza a principios del s. VIII. La Edad Media fue el periodo de mayor prosperidad de Palas de Rei, gracias en parte a la Ruta Jacobea.

En la villa destaca la iglesia de San Salvador de Vilar de Donas. Un templo románico que fue declarado Monumento Histórico-Artístico en 1931. Sus pinturas murales son unas de las mejores conservadas de Galicia. Además, en su origen fue centro de operaciones de los caballeros de la Orden de Santiago.

Desde Palas de Rei merece la pena acercarse al castillo de Pambre. Una construcción medieval cubierta por la yedra que antiguamente fue guarida de nobles que se dedicaban a robar a los peregrinos. Paradójicamente, desde el s. XIV, se convirtió en residencia de la familia de los Ulloa, gran protectora de la Ruta Jacobea.

Entre las construcciones civiles destacan la casa-torre de Filgueira y de Fontecuberta. Además, el Pazo de Laia que conserva el escudo de armas de los condes de Traba. Palas de Rei cuenta además con el Pazo Mariñao, del s. XVI, y el de Rouco, que data del s. XVIII.

Camino a Arzúa

El peregrino inicia esta etapa por la carretera N-547 en dirección a Compostela. Tras torcer a la derecha se debe cruzar el río Roxán, donde se localiza el mojón 64 y da paso a la parroquia de San Sebastián de Carballal.

Tras cruzar la carretera, una senda conduce al peregrino hasta Lacua y San Xulián do Camiño. En el último núcleo de población, se encuentra una iglesia románica de finales del s. XII. Por una pista asfaltada se pasa por Pallota y posteriormente se desciende hasta Ponte Campaña.

Desde este punto, la ruta avanza a través de un viejo camino hasta Casanova. En esta pequeña aldea destaca un crucero a la entrada. Después, una dura rampa conduce hasta Campanilla, última localidad en la provincia de Lugo.

Por la carretera, La Coruña recibe al peregrino y da paso a O Coto. El Camino continúa por un sendero paralelo a la vía, y siguiendo las indicaciones de un mojón, se debe tomar una senda que conduce hasta la aldea de Leboreiro.

En esta localidad se conserva parte de la original calzada romana. En Leboreiro se encuentra la iglesia románica de Santa María, que data del s. XII. Junto al templo se encuentra un Cabazo, un canasto circular hecho de palos y cubierto de paja que se utilizaba para conservar el maíz. El peregrino abandona la aldea cruzando el río Seco por un puente medieval. A continuación, la ruta continúa por Disicabo y Madalena.

Calzada romana Leboreiro

Calzada romana en Leboreiro. Foto: Turismo de Melide

Tras cruzar un polígono industrial, el Camino continúa pegado a la carretera hasta la orilla del río Furelos. Pronto se divisa Melide, una población en la que se une el Camino francés con el que viene de Oviedo. Un crucero del s. XIV da la bienvenida a Melide, donde se encuentra la iglesia del Monasterio de Sancti Spíritus y la iglesia románica de Santa María.

La aldea de Santa María de Melide es el siguiente núcleo de población, en ella puede visitarse una iglesia románica con increíbles pinturas murales del s. XVI. Más adelante, un paso empedrado salva el río Catasol y conduce hasta Raido y Parabispo.

Más adelante, por un bosque de eucaliptos, se salva el arroyo de Valverde y se entra en Peroxa. Poco después, el peregrino alcanza la localidad de Boente. La carretera nacional divide en dos esta aldea que tiene fama de elaborar los mejores quesos de la zona.

Por pronunciados descensos y ascensos, el Camino atraviesa Brea para después ascender durante un kilómetro por una pendiente. Tras superarla se alcanza Figueiroa y Castañeda. En esta última localidad se encontraban los hornos de cal donde los peregrinos depositaban la piedra que traían en su zurrón desde Triacastela.

Una pista asfaltada desciende hasta el arroyo Ribeiral. De nuevo, el peregrino debe afrontar una pendiente para alcanzar la localidad de Ribadiso da Baixo. Un puente medieval da paso a la aldea donde se encuentra el hospital de peregrinos de San Antón, actual albergue público. Para llegar a su destino, el peregrino debe subir hasta la carretera nacional y atravesar la avenida de Lugo. Las primeras casas de Arzúa aparecen pronto marcando el final de la etapa veintinueve.

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