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Escultura gótica de la Catedral de Santa María. Foto: Turismo de Navarra - A. Alcelay.

La escultura gótica

El hieratismo de la escultura del románico y su antinaturalismo dio paso paulatinamente a un estilo de escultura gótica procedente de Francia en el que se buscaba una representación más real. Este cambio se expandió a través del Camino de Santiago y fue impulsado por grandes maestros.

Ya en pleno s. XII, el Maestro Mateo, sin abandonar el estilo románico, empezó a dejar a un lado la rigidez y en el Pórtico de la Gloria trató de dar vida a las esculturas que dan paso a la Catedral de Santiago.

Con el gótico, las representaciones dejan de estar ancladas en las columnas para cobrar volumen e invitar a una lectura viva. A mediados del siglo XIII, mientras se levantan las grandes catedrales, se empiezan a crear los primeros talleres escultóricos en la península. La temática religiosa continúa vigente, pero en esta época cobra cada vez más protagonismo lo humano y la naturaleza.

Los muros y fachadas de los templos empiezan a albergar elaborados conjuntos iconográficos. Las catedrales permitieron que tanto la escultura como la pintura gótica alcanzaran su máximo esplendor. Es por esto, por lo que los mejores ejemplos de escultura del arte gótico están asociados a las catedrales del momento.

La escultura en el Reino de Navarra

La escultura gótica en el reino de Navarra se introdujo a través de los pueblos por los que pasaba la Ruta Jacobea. La iglesia de San Pedro de Rúa o el Palacio Real de Estella acogen los primeros vestigios de este arte. Sin embargo, no es hasta que se levantan las grandes catedrales cuando acaba por asentarse.

La escultura gótica en Navarra alcanzó su máximo esplendor durante el s. XIV. La decoración del claustro de la Catedral de Pamplona es el mejor ejemplo conservado. En las esculturas y relieves de las galerías, capiteles, ménsulas y bóvedas intervinieron varios maestros.

Sin embargo, destaca la decoración de sus cuatro puertas. La Puerta del Amparo está dedicada a la Virgen, y en su tímpano se representa la Dormición de la Virgen. La Puerta del Arcedianato está dividida en dos bandas: la superior representa la Crucifixión, mientras que la de abajo contiene escenas del ciclo pascual.

Puerta del Amparo de la Catedral de Santa María. Foto: Turismo de Navarra - A. Alcelay.

Puerta del Amparo de la Catedral de Santa María. Foto: Turismo de Navarra – A. Alcelay.

Por su parte, la Puerta del Refectorio también acoge una representación doble: en la superior la entrada a Jerusalén y en la inferior la Santa Cena. Por último, la Puerta Preciosa, que daba acceso a los antiguos dormitorios, acoge una representación de la Anunciación. A un lado de la entrada se representa el ángel y al otro a la Virgen, y en la zona superior la escena muestra la coronación.

La escultura en Castilla

Con la llegada de la corriente francesa, Burgos y León empezaron a construir sus catedrales. Los talleres de estos templos influenciaron a construcciones vecinas, más en los aspectos técnicos que en los temáticos. La temática religiosa continúa siendo prioritaria en estos templos. Pese a su calidad, la escultura castellana no alcanzó el refinamientos de la de los templos franceses.

En la Catedral de Burgos destaca la iconografía de sus portadas exteriores. La más primitiva es la Portada meridional del Sarmental. En el centro del tímpano aparece Cristo en actitud de bendecir rodeado de los símbolos de los Evangelios. Existen dudas sobre quién es el obispo que se representa en el parteluz, aunque la mayoría defiende que se trata de Mauricio, el promotor de la catedral.

Respecto a la Catedral de León, el pórtico central de la fachada meridional representa una visión apocalíptica del Juicio Final. Cabe destacar la figura de la Virgen Blanca, que presenta al mundo a Cristo, encargado de juzgar a los hombres.

Los ritos funerarios

A lo largo del s. XIII, mientras se levantaban las grandes catedrales, los reyes y nobles dejaron atrás los ritos del románico y exigieron nuevas formas de expresar lo mortal. En este momento se empiezan a construir dentro de los templos nuevas capillas y esculturas funerarias con el objetivo de preservar las almas de los difuntos y recordar su legado.

En Burgos, en el Monasterio de las Huelgas, se encuentra uno de los primeros ejemplos de este nuevo rito. En el interior se conserva una caja funeraria, que perteneció a un infante de Castilla, decorada con escenas del lecho de muerte del difunto rodeado de eclesiásticos.

También en el monasterio, en la nave central, se encuentra el sepulcro real de Alfonso VIII de Castilla y Leonor de Plantagenet. Las cajas están decoradas con figuras de los reyes y además decoración heráldica. Esta última aportación volverá habitual en la escultura funeraria.

Sepulcro de Alfonso VIII en el Monasterio de las Huelgas de Burgos

Sepulcro de Alfonso VIII en el Monasterio de las Huelgas de Burgos.

A lo largo de los siglos del gótico, la tradición funeraria incorporará características francesas y se empezará a representar a los difuntos como estatuas yacentes. En el Panteón Real de Santiago de Compostela se encuentran los primeros ejemplos, con la tumba del rey Alfonso IX y la de Fernando II. Los encargados de elaborar estos monumentos eran los mismos maestros que decoraban las fachadas de las catedrales.

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