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Pintura gótica en las vidrieras de la Catedral de León

La pintura gótica

El gótico surge a finales del siglo XII en el norte de Francia, pero no llega hasta la Península Ibérica hasta el s. XIII. El asentamiento del Camino de Santiago como ruta de peregrinación permitió que hasta los reinos de Hispania llegara la cultura y mentalidad europea del momento, que empezaba a poner en duda los valores del feudalismo.

El arte gótico se adentra de manera tardía en el territorio peninsular, pero en el ámbito de la pintura tarda aún más. Se asienta en el s. XIV, y en un principio se destinaba a decorar el interior de los templos.

Con la llegada del gótico y la corriente culturales francesa, la tradición funeraria en la península cambia. Se empiezan a construir grandes capillas que trataban de recordar el legado del difunto y preservar su alma. Es por esto por lo que la pintura gótica mural de la época es principalmente de carácter funerario.

La pintura de finales del s. XIII y principios del s. XIV

La primera influencia de pintura gótica que llega a la península es la francesa. Se conoce como gótico lineal y se desarrolló en la Corona de Castilla y en la de Aragón. Sobre todo, se centra en las vidrieras y la pintura de miniaturas.

Las características arquitectónicas del gótico invitaban a reducir el espacio de los muros para dedicárselo a los ventanales. Es por esto por lo que también se reducen las posibilidades de hacer grandes pinturas murales.

Principalmente, se utilizaban colores primarios y muy intensos. Al igual que en la escultura gótica, se busca la desaparición del hieratismo y las pinturas empiezan a reflejar emociones y cierta movilidad.

Las vidrieras

Con la construcción de las grandes catedrales, tanto la pintura como la escultura gótica alcanzan su máximo esplendor. Los cristales pintados con colores, es decir, las vidrieras, se convirtieron en la gran obra pictórica del gótico.

Las catedrales góticas solían dividir los muros de sus naves centrales en tres niveles, dedicando el último a grandes vidrieras. Dentro de los trabajos de la época, cabe destacar el rosetón del brazo meridional de la Catedral de Burgos.

Así mismo, la Catedral de León cuenta con un conjunto de vidrieras que merece la pena admirar. Las superiores están dedicadas a la representación de escenas bíblicas, las centrales a la nobleza y las inferiores acogen representaciones vegetales.

Las miniaturas

Dentro la tradición jacobea, el asentamiento de la Ruta de peregrinación impulsó que se dedicaran algunas obras al apóstol Santiago. En pleno siglo XIII, el rey Alfonso X el Sabio empezó a componer una serie de canciones dedicadas a la Virgen. Estos temas se recopilaron en un manuscrito conocido como las Cantigas de Santa María.

La mayoría de estos temas recogen algunos milagros en los que intervino la Virgen. Sin embargo, el monarca también dedicó algunos temas a la intervención de Santiago el Mayor y a la tradición peregrina. Para decorar el manuscrito, los miniaturistas representaron algunas escenas de la Translatio y otras en las que Santiago el Mayor aparece como peregrino o matamoros.

La pintura del s. XIV

En pleno siglo XIV, en España se asientan varias corrientes artísticas derivadas del gótico y acaban conformando estilos propios. El estilo lineal francés se fusiona con el Trecento de Italia dando lugar a una pintura estilizada y con minuciosos detalles.

Por una parte, se desarrolla el gótico internacional. Este estilo estuvo influencia por la escuela italiana de Siena y daba mayor protagonismo a las líneas curvas. En España, sobre todo, se encuentran ejemplos en el antiguo Reino de Aragón. De esta zona destacan grandes pintores como Ferrer Bassá y los hermanos Serra.

Sin embargo, en Castilla predominó la influencia de la escuela de Florencia. Se caracterizaba por el interés por las figuras con volumen. De principios del s. XV y de este estilo destaca el Retablo Mayor de la Catedral de León. Una obra de Nicolás Francés que acabó desmontándose y repartiéndose por varias parroquias.

La pintura del s. XV

El gótico flamenco es uno de los estilos pictóricos que más caló en la Península Ibérica. Se desarrolla en el s. XV y se difundió por toda Europa. A Hispania trajo la técnica de la pintura al óleo, lo que permitió crear obras con mayor realismo.

En este momento, se deja a atrás el fondo plano y los paisajes cobrar un mayor protagonismo. La temática religiosa sigue vigente, aunque se representa a través de escenas de la vida burgalesa.

Dentro de los autores que en este momento cobran fama, destaca Bartolomé Bermejo en Aragón. Su obra ‘Santo Domingo de Silos’ es una de las más representativas del gótico flamenco en España. Actualmente se encuentra en el Museo del Prado de Madrid.

'Santo Domingo de Silos' de Bartolomé de las Casas

‘Santo Domingo de Silos’ de Bartolomé de las Casas.

A mediados del s. XV, Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón se unen en matrimonio y comienzan a reinar. En este momento, la pintura gótica ya se había desarrollado y será durante su reinado cuando el gótico viva su etapa final.

El palentino Pedro Berruguete fue el primer pintor oficial de la Corte de los Reyes Católicos. El peregrino puede disfrutar de alguno de sus trabajos a su paso por la provincia de Palencia. En la Catedral de Palencia se encuentra el cuadro ‘La lamentación sobre el cuerpo de Cristo’, una de sus principales obras, junto con ‘La adoración de los Reyes’.

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