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Tradición Gastronómica de Castilla y León

La tradición gastronómica de Castilla y León a través del Camino de Santiago

El Camino de Santiago atraviesa Castilla y León por tres de sus provincias. A través de Burgos, Palencia y León, el peregrino avanza hacia Santiago de Compostela con el objetivo de encontrar una respuesta a sus preguntas. Desde la etapa once, el peregrino recorre los páramos castellanoleoneses y tiene la oportunidad de saborear la gastronomía típica de la zona y conocer la tradición de su cocina.

Durante catorce jornadas, el Camino recorre Castilla y León, una tierra con gastronomía contundente que permite al peregrino coger fuerzas para afrontar la ruta hasta el sepulcro del apóstol Santiago. La Comunidad Autónoma cuenta con un extenso recetario popular y una gran ruta del vino.

Burgos

El peregrino se inicia en la gastronomía castellanoleonesa a través de Burgos. Esta es la primera provincia por la que se adentra el Camino y su cocina contrasta notablemente con los sabores de La Rioja.

El plato típico por excelencia en Burgos es la olla podrida. Pese a que su nombre no suena muy apetecible, este plato forma parte de la tradición castellanoleonesa y ha sido alabado por grandes personajes históricos, como Miguel de Cervantes, y por los monjes y peregrinos del Camino. El ingrediente principal de este guiso son las alubias de Ibeas de Juarros que se cocinan con productos derivados del cerdo. Una receta muy laboriosa que los franceses copiaron y transformaron en su pot-au-feu.

Morcilla de Burgos. Foto J. Pincas

Morcilla de Burgos. Foto: J. Pincas.

Uno de los alimentos esenciales en la gastronomía burgalesa es la Morcilla de Burgos. Este producto elaborado con sangre, arroz, sal y una pizca de canela no puede faltar en el menú del peregrino a su paso por Burgos.

Otro de los grandes manjares de la tierra es la carne de lechazo. Para disfrutar de su sabor se recomienda asarlo en un recipiente de barro con el único aderezo de la sal. El acompañante ideal de esta carne es el vino. Burgos cuenta con la Denominación de Origen Ribera del Duero y Ribera de Arlanza.

Entre los dulces típicos destacan las Yemas de Burgos. Un postre que como su propio nombre indica se elabora con yema de huevo, azúcar y piel de limón. Otro de los grandes protagonistas de la zona es el queso fresco de Burgos. Los más golosos pueden disfrutarlo acompañándolo de miel y nueces frescas

Palencia

A partir de la etapa número catorce, el peregrino se introduce en la provincia de Palencia. Conocida como Tierra de Campos, el Camino se adentra en la zona dando un respiro al peregrino y dejando a un lado la dureza de la ruta. Su gastronomía es muy variada y el peregrino puede retomar fuerzas probando las sopas típicas y las verduras de temporada.

La sopa es uno de los platos más versionados del Camino. La sopa de ajo palentina se elabora a base de rebanadas de pan cocidas en agua en la que previamente se ha añadido un refrito de ajos.

Sopa de ajo palentina

Sopa de ajo palentina.

Palencia cuenta con la vega del Carrión, donde las huertas ofrecen durante todo el año productos de temporada que se convierten en los protagonistas de su gastronomía. Por tanto, la tradición recoge que la menestra de verduras es uno de los platos más típicos de Palencia. La menestra palentina tiene una base de magro de cerdo, de ternera, cebolla, ajo y perejil a la que se añaden al menos diez tipos de verduras cocidas y rebozadas.

Los campos de trigo de Palencia proporcionan una harina de gran calidad para la elaboración de pan, pero también para todo tipo de repostería. Entre los dulces típicos destacan los amarguillos. Estas pastas elaboradas con almendras amargas, azúcar y clara de huevo son típicas de Villoldo, una localidad a doce kilómetros de Carrión de los Condes.

León

León es la última provincia que el peregrino recorre en Castilla y León. Por su geografía y clima, así como su cercanía a Galicia, ofrece un panorama diferente al resto de provincias, algo que se refleja en su tradición gastronómica.

El Camino de Santiago recorre León principalmente por la comarca del Bierzo. La gastronomía de esta zona se aleja a la del resto de León. La mayoría de sus platos son de origen monástico, por lo que el peregrino puede disfrutar de un recetario con gran tradición.

El botillo del Bierzo es uno de los platos más conocidos. El botillo es un embutido de carne que tradicionalmente se elaboraba con los huesos del costillar, espinazo y rabo del cerdo. Tras cubrir la tripa rellena con magro y aderezarla con orégano y sal se dejaba curar al humo durante unos días. Actualmente, los botillos se venden preparados y se comen acompañados de cachelos y patatas cocidas.

Botillo del Bierzo

Botillo del Bierzo.

El vino con Denominación de Origen El Bierzo es el acompañante ideal de las carnes de la comarca. Actualmente, en la zona también se produce el gran desconocido vino Albarín leonés, con gran proyección nacional. Este vino está elaborado con una uva de procedencia asturiana, de la zona de Cangas de Narcea, e importada en los años ochenta por el tradicional bodeguero Pedro Marcos Miñambres de Villamañán.

Sahagún es la primera localidad leonesa que alcanza el peregrino a través de la ruta jacobea. Típico de este municipio es el cordero asado, que cuenta con receta propia. La carne se adoba con nueces, ajo y perejil, y se asa untada en manteca de cerdo. Otro de los productos estrella de Sahagún es el puerro, que se introdujo en el municipio gracias a los monjes cluniacenses.

El cocido maragato es uno de los platos más peculiares de León. A diferencia del resto de cocidos de España, se caracteriza porque primero se come la carne, luego los garbanzos y por último la sopa. También con el apellido “maragato”, la chanfaina maragata es una de las recetas que más energía proporciona. Los peregrinos suelen degustarlo antes de afrontar la subida al alto de Foncebadón. Este plato se elabora con berza, patatas e hígado y sangre de cerdo.

La ciudad de León se alcanza en la etapa número dieciocho del Camino, y en ella se concentra toda la tradición gastronómica de la provincia. Originaria de León es una de las tartas más reconocidas dentro de la gastronomía española, la tarta de San Marcos. Según la historia, este dulce se elaboró por primera vez en el s. XII en el Convento de San Marcos, actual parador. La tarta tiene una base de bizcocho que se cubre con nata y yema de huevo.

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